Casos de éxito

La recogida selectiva puerta a puerta no es un sistema nuevo. Se practica en varios lugares del mundo, en grandes ciudades y en municipios con menos habitantes. En efecto, una de las ventajas características del puerta a puerta es su versatilidad. Se adapta a las circunstancias y necesidades de cada lugar y momento. De hecho, se practica tanto en municipios muy diseminados como en ciudades con grandes centros urbanos.
 

Gipuzkoa

En dos años, casi 40.000 guipuzcoanos de Usurbil, Hernani, Oiartzun y Antzuola han conseguido resolver el problema de sus residuos. Son municipios de diferentes características urbanísticas, pero todos ellos han conseguido reciclar más del 80% de sus residuos. Siendo Gipuzkoa un territorio de 700.000 habitantes, es relativamente sencillo establecer y cumplir con objetivos de “cero residuos”.

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Usurbil, osasuna atez ateUsurbil

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente presenta en su web la recogida puerta a puerta de Usurbil como ejemplo de prevención y gestión de residuos.

En ella, explican el proyecto de Usurbil y exponen los resultados positivos conseguidos en 2010: reducción de los residuos generados, aumento del %62 de recogida selectiva, aumento de la gestión selectiva de materia orgánica y autocompostaje…

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Países Catalanes

Casi 100 municipios catalanes recogen sus residuos puerta a puerta. Iniciaron su andadura hace 10 años, y hoy en día 560.000 catalanes practican el puerta a puerta.

En las Islas Baleares también han realizado implantaciones de este sistema de recogida. Estamos hablando de islas y, por tanto, deben gestionar sus residuos con suma responsabilidad: la superficie de tierra disponible es limitado y llevar los residuos a otros lugares resulta muy caro.

Italia

18 millones de ciudadanos recogen sus residuos puerta a puerta, en Italia. Además del reciclaje, han marcado hitos importantes en materia de reducción de residuos. Entre otras prácticas, en varios municipios han implantado el pago por generación: el que más residuos genera es el que más paga. Las propias leyes definen los niveles de reciclaje a alcanzar y la administración financia las implantaciones del puerta a puerta.

Liverpool (Inglaterra)

Liverpool ha sido una de las ciudades británicas que menos reciclaba, hasta hace poco tiempo. Sin embargo, en 2006, dieron la vuelta a esa situación.

En 2006, el Ayuntamiento de Liverpool facilitó a los ciudadanos recipientes para poder seleccionar los residuos reciclables, incluidos los orgánicos. Se repartieron recipientes de diferentes tamaños, según las necesidades y posibilidades de cada familia.

El nuevo sistema de recogida ha facilitado la labor de los ciudadanos y, así, han conseguido mayores niveles de reciclaje.

San Francisco (EEUU)

San Francisco prohíbe por ley mezclar las diferentes fracciones de residuos. En la ciudad americana residen 820.000 ciudadanos y quieren lograr el objetivo “cero residuos” para el 2020. Hoy por hoy, reciclan el 72% de sus residuos.
Habiendo previsto los altos costes y escasos resultados de la incineración, han tramitado una moratoria y están intentándolo con el puerta a puerta.

Canadá

El 42% de los residuos que generamos en casa son orgánicos, restos de comida. Mezclados con otras fracciones de residuos son muy contaminantes y peligrosos, pero si se recogen de forma selectiva, son los más fáciles de tratar: se pueden compostar sin salir de casa y conseguir abono para nuestras plantas y flores.

En Canadá, muchos ciudadanos compostan sus residuos orgánicos en su propia casa, gracias a las características del mismo país y a al trabajo realizado para impulsar el autocompostaje. Por ejemplo, en la ciudad de Victoria, el 40% de los ciudadanos practica el autocompostaje.

Australia

Los australianos están muy concienciados con el reciclaje, y cuidan mucho el medio ambiente y la naturaleza. Las asociaciones de “cero residuos” están muy integradas en la sociedad y trabajan a favor de la reducción, la reutilización y el reciclaje de los residuos.

Taiwan

Con la intención de cerrar los vertederos y las incineradoras, quieren llegar al objetivo “cero residuos” para el 2020. Ya han reducido la basura en un 56%, desde 1997. Ahora, en lugar de verterla o incinerla, la reciclan.